miércoles, 30 de enero de 2013

Amnesia Santa

Todos hemos visto películas en las que una persona recibe un golpe fuerte en la cabeza en algún tipo de accidente y pierde la memoria. Otras veces, se trata de eventos muy dolorosos que han sucedido en la vida y el cerebro borra las memorias como medio de protección.

En determinado momento, a nosotros nos sucede lo mismo con Dios. Luego de un fuerte golpe de bendición, solemos olvidar que Dios fue quien nos bendijo y que le debemos amor y devoción. Es una especie de Amnesia Santa.

Miren la advertencia que Dios da al pueblo de Israel antes de entrar a la tierra prometida:

"10 Y sucederá que cuando el Señor tu Dios te traiga a la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob, que te daría, una tierra con grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, 11 y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste, y comas y te sacies; 12 entonces ten cuidado, no sea que te olvides del Señor que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de esclavos)."

Rompamos ese ciclo de mal agradecimiento que hemos aprendido. La Biblia dice que: "Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces..." (Santiago 1:17 NBLH)  Aprendamos a no olvidarlo... Dios es quien provee todo lo bueno que pasa en nuestras vidas.

Cuando nos encontremos en la celebración de la llegada de una bendición, recordemos el Egipto tortuoso y el desierto desesperanzador del cual Dios nos ha sacado. Recordemos nuestras espaldas heridas por los latigazos del pasado y nuestros pies polvorientos y lastimados por los tropezones... Recordemos su fidelidad... El ha sido bueno y fiel... todo el tiempo.

JUST SAYING!!!

Pastor D
David Pimentel

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